Escuchas canciones de estas y no sé, a mí me recuerdan a peli antigua, tipo las de Yasuhiro Ôzu, o a radio de preguerra en casas de té, con la okasan haciéndote pasar al fondo con las geishas. Ay, no sé. Japón, Japón, un día te pillaré.
viernes 2 de octubre de 2009
Viejas canciones japonesas
miércoles 30 de septiembre de 2009
HD sale en "El Mundo"
Sólo puedo decir que os lo mereceís por todo ese esfuerzo, y que ojalá que este sea el primer paso en el largo (y tortuoso) camino del reconocimiento.
lunes 28 de septiembre de 2009
El primer día de clase
1) Va a haber que estudiar mucho, mucho, mucho para tirar de Técnicas de Interpretación Consecutiva (aunque me guste)
2) Algunas cosas, y de paso algunas personas también, siguen como siempre...
3) Por alguna extraña razón, hoy he reconocido la palabra "español" en un anuncio de intercambio escrito en el segundo idioma. Debí de verlo en algún sitio antes y se me quedó, pero de todas formas me he ido dando botes de contenta que me he puesto.
4) ¡Volver a la facultad mola! ^^
P.D Por cierto, Google me cuenta que hoy es el aniversario del nacimiento de Confucio, cofcof que me proteja este jueves cofcof...
domingo 27 de septiembre de 2009
¡Volver a empezar...
Y todos los que pertenecéis, año arriba o abajo, a mi generación, debéis de conoceros perfectamente la cancioncita. Por cierto que he intentado encontrarla en Youtube para ponerla aquí, pero no lo he conseguido. La famosa vuelta al cole del Corte Inglés.
Volver a empezar otra vez
volver estrenar zapatos y libros
volver a encontrar los viejos amigos
y juntos volver a empezar.
La cosa es que yo ya no empiezo el cole. Ni tampoco el instituto. De hecho, no sólo estoy ya en la universidad sino que además paso ya a 3º, lo cual en mi facultad significa tener un pie en la veteranía. No estreno zapatos (y tampoco las cabinas de interpretación, me temo). Pero libros sí. Y también vuelvo a encontrar a personas que, si bien no puedo calificar de viejas amistades, sí que son mis compañeros de carrera y fatigas y este año, espero, amigos definitivos tras el curso que pasamos separados.
No quedan días de verano / el viento se los llevó (otra canción, en este caso de Amaral y perfectamente localizable en Youtube, pero no la he puesto porque fuera de estos versos no tiene nada que ver con el tema que nos ocupa y, además, nunca me gustó mucho)
...Y ahora que lo pienso, sí que me vuelvo a encontrar con mis viejos amigos también. Dos años después de haber dejado el instituto, seguimos viéndonos y queda siempre algo que contar o que hacer. Hoy, apalancados en una tetería, todos decíamos estar nerviosos e ilusionados con nuestro primer día de clases. Hemos quedado para vernos mañana al salir de las aulas y, por si fuese poco, estamos dándole vueltas al horario de cada cual porque queremos encontrar un día a la semana para almorzar todos juntos en los comedores universitarios y vernos más que el curso pasado. Y tenemos veinte años. Y los tiempos del instituto ya pasaron. Un pequeño núcleo del grupo sigue intacto, mientras que otros se han alejado o acercado en los últimos dos años. Pero aquí estamos. Hablando del primer día de curso como niños.
Tenemos un lugar al que volver, y hemos cambiado sólo lo justo. Y está bien así.
Y como aun así me apetecía poner un vídeo, ahí va este de Kingdom Hearts 2, por razones que comprenderéis cuando lo veáis. Llevo unos días de lo más frikis buscando vídeos de otro de mis favoritos, Final Fantasy VII Crisis Core, por razones que ya expliqué aquí (me enamoré del protagonista, en pocas palabras).
P.D Como dije, todos los días en los que acaban mis vacaciones de verano me siento un poco tontorrona. Éste ha sido corto pero intenso, y de él me he llevado un nuevo país y nuevos amigos también, un puñado de lecturas, mi hábito de escribir retomado como se puede y el de hacer ejercicio ahí ahí, empezando pero mantenido. ¿Qué me deparará este nuevo curso? ^^
P.D 2 Caramba, pues rectifico: sí que estreno laboratorio de interpretación, sí... :P
jueves 24 de septiembre de 2009
Pobre niña crecida
asalto guarderías que se dejan la puerta abierta,
merodeo las vallas de mi antiguo colegio, buscando
un claro fortuito entre pino y pino.
Pregunto a los niños,
(manos extendidas, sonrisa rota suplicante)
pregunto si no sobrará por casualidad
un poco de infancia para una pobre joven como yo.
Los niños no responden
se llevan la mano al bolsillo del babi sucio
protegen algo valioso
sonríen en un dialecto desconocido.
Yo me marcho con todo mi ser a cuestas.
Antes de irme, violenta como todo vagabundo perturbado,
les he tirado a la cara el cadáver del Ratoncito Pérez
y he huido mientras gritaba: los Reyes son los padres.
martes 22 de septiembre de 2009
Bad hair night blues
que hoy llama a mi puerta; viene tarde,
ya no se la esperaba, ya me está pequeña.
En el cuarto de al lado está mi hermano:
todavía sumido en el hechizo, no oye a mamá
mamá que pregunta ¿has hecho la mochila?
¿te has afeitado? y sin saberlo enuncia en un segundo
la paradoja letal que por dentro nos divide
que acabó con nosotros tal como nos conocimos.
Las ganas de gritar y el orgullo y el recuerdo y la voluntad
una cabeza que a veces no señala el norte
y un cuerpo que atasca el tobogán
una piedra donde poder tropezar una y mil veces
y las manos en el fondo tan vacías
ésta soy yo, me reivindico.
Pero qué mal se me da escribir a veces, ohmygod, y qué mal café para una de las últimas noches del verano. Está bien, la penúltima; odio que termine esta estación desde pequeña...
sábado 19 de septiembre de 2009
Mapa de los sonidos de Tokio: la historia como excusa para la estética
...Y, después de haberla visto, aún no sé muy bien qué nota ponerle, pero sí tengo clara la conclusión que sirve de título a esta entrada. ¡Paciencia! Like Jack the Ripper said...
La historia
Al final, la de Mapa es una historia buena...pero no extraordinaria, lo admito. Coixet tenía unos ingredientes ciertamente originales: una hierática y atractiva pescadera con una doble vida gracias a su faceta de sicaria esporádica, un ingeniero tratando de capturar el alma sonora de esa ciudad caótica y bella que es Tokio, el amor, el erotismo y el duelo mal sobrellevado...Sin embargo, el plato que ha salido de la receta, en ese aspecto, no llega a cocina de fusión sino que se queda en comida casera. En cristiano, que estamos ante una trama argumental más bien convencional. Aunque, al contrario de como he leído en algunas críticas, tanto profesionales como aficionadas, a mí eso no me parece exactamente un defecto. No nos engañemos: hay pocas cosas nuevas bajo el sol, y se tienen que repartir entre todos, así que cuando no te toca una de ellas, puedes seguir teniendo una gran historia entre manos, incluso si a grandes rasgos ya la contaron otros.
Más graves me parecieron, en cambio, algunos puntos en los que la trama se tambalea, bien por lo apresurado de la misma o por algunas inverosimilitudes que lastran la media final de la historia. ¿Cómo puede Ryû, una mujer rayana en el autismo y acostumbrada a olvidarse el corazón en casa, compadecerse (y enamorarse) de David en el primer encuentro de ambos? ¿Cómo puede cambiar hasta tal punto su actitud desde ese momento? Es cierto que el ingeniero, su único amigo, la seguía a todas partes, ¿pero basta eso para justificar su omnisciencia durante la historia?
Hay relleno también, escenas que sobraban, concentradas sobre todo en la habitación del love hotel en el que se encuentran los protagonistas. Meter sexo relativamente explícito en una película no tiene nada de malo, pero la famosa escenita del pelito de Rinko Kikuchi en la boca de Sergi López tampoco tiene nada de erótico ni provocadoramente artístico, sino más bien de guarro y gratuito. Cosas como ésas son puntos en contra en el haber de la peli.
Imagen y banda sonora
Y aquí sí, oh Dios mío, un diez. Coixet fue a Tokio, se enamoró de Tokio y después le rindió homenaje durante todo Mapa. Habrá quien piense que una vez más, no hay originalidad, que ha reunido un puñado de bonitas y trilladas postales para turistas freaks, la cultura e iconografía de una sociedad a caballo entre lo kitsch y lo minimalista, lo tradicional y el último grito, el caos y el control del individuo más brutal imaginable. Pero es que ésa es la peculiaridad de Japón; al menos, hasta el punto en que un país puede explorarse a través de un largometraje. Yo sí que vi un atisbo de Tokio, sentadita en mi butaca. Vi, sobre todo, una ciudad abigarrada y viva que me imagino siempre como un caleidoscopio inmenso, un lugar cuyas imágenes me fascinan y a un tiempo me entristecen, mientras no logre verlas más que en libros o películas. Es cierto, eran mis ojos en parte. Pero a mí me gustó. Las Blythe en el piso de Midori, los mochi de fresa que tan desconcertantes resultaban en Ryû, Tsukiji, el metro, los restaurantes, los días de en plena calle (fantástico y expresivo ese momento de la chica que no encontraba a nadie a quien besar y, desesperada, buscaba unos labios), el barrio de Shimokitazawa (¡ay, Lawful Drug y la Green Drugstore!), los ema de los deseos (estos los conocía por otro manga, el shôjo Sunadokei), el love hotel...todo a través de una imagen oscura, absorbente.
También la banda sonora era destacable si bien en la peli se repetía un poco, con un repertorio ecléctico pero de buen gusto, elegido con mimo. Anthony & the Johnsons, cómo no, al final con su One dove, el cover exquisito de La vie en rose que canta Hibari Misora y un tango de la que fuera considerada como la reina nacional del blues, Noriko Awaya. La canción en cuestión se llama Higureno madode y me lanzaré a darle un abrazo a quien me la encuentre en Youtube o en donde sea.
Personajes e interpretación
Mmmm. Aquí prefiero no hablar demasiado porque no me gustaría meter la gamba. Yo destacaría sobre todo a Rinko Kikuchi (Ryû) e Hideo Sakaki (Ishida). La primera es francamente convincente en su papel de mujer de hielo herido, decidida y trágicamente pasional (y encima es muy atractiva, mucho más de lo que suelen serlo las japonesas en general). El segundo se hacía querer a lo largo de la cinta, metido en la piel del hombre de confianza de Nagara-san (Takeo Nakahara). Ishida es un personaje que más parece una mezcla de amante doliente y fiel amigo y psicólogo del padre de Midori, que flota en versión fantasmal por las vidas de todos los personajes. Le coges un extraño afecto que sólo se estropea un poco al final de la película. Ahí está también el ingeniero, interpretado por un Min Tanaka muy desaprovechado en la cinta, o el dependiente de Vinidiana (Manabu Oshio), que cuando nadie se lo esperaba se descolgó con una reflexión sobre Midori que yo habría firmado.
Y aquí viene uno de los temas estrella de la peli: ¡la química de la pareja Kikuchi-López! Desde luego, se han visto tortolitos más convincentes y fogosos, hagan lo que hagan en el vagón de tren parisino, jajaja. Pero tenían sus momentos, escenas en las que veías cierta tensión entre esta asesina a sueldo con corazoncito y el catalán entendido en vinos, torpe en idiomas y aún más inútil tratando a las mujeres. Sergi López/David tiene su punto porque no es jovencísimo y mucho menos aún guapo, agradable o considerado con la amiga Kikuchi, a quien se las hace pasar pero que bien canutas por más que ambos sean mayorcitos como para saber que sólo hay bricolaje. Pero llegó el doblaje y se lo cargó todo. En el caso de Kikuchi tiene un pase dado el papel que hacía, pero a Sergi López le dieron su guión en español y a continuación le robaron todos los matices de su voz. De lo contrario no se explica cómo logra tirarse toda la película con la misma voz alta, monocorde, brutota. Me parece muy bien que a la Coixet le guste ir de cool rodando en catalán, inglés macarrónico y japonés, pero no habría estado mal si, de regreso a España, hubiese hecho los deberes con el doblaje, porque menudo desastre.
Termino este apartado, pero no me olvido de dos cosillas que también quería comentar. La primera es el tema de los diálogos, a veces muy bien llevados y otras terroríficos/vacíos/más trillados que todo (¿cuál es la cara de entender de vinos, si es que no era una excusa para ligar, que creo que sí? Y lo del ¡Cuando te follo, pienso en ella!, que no es que fuese malo pero sonó muy burro, juas). Y la segunda es el duelo de Nagara-san y el apoyo que encuentra en Ishida, ambos un tanto exagerados, y más tratándose de japoneses. Una cosa es llorar a tu hija y otra muy distinta, levantarte en mitad de una reunión y ponerte a recordar un día con ella en la piscina mientras lloras a moco tendido. No cuadra. No está...conseguido, no sé. Para alguien que empieza, bueno. Para alguien con experiencia como esta directora, deja que desear.
Conclusión
Tal y como decía en el título de la entrada, Mapa de los sonidos de Tokio es una película en la que lo estético tiene más peso, destaca más, que lo argumental. Su gran valor reside en la belleza y exotismo que se respira en mil imágenes y que alcanza lirismo en unas escenas, como las del cementerio y fuerza en otras, como la que abre la película con la cena de negocios. Se queda un tanto desprotegida, pues, la trama, sin sorpresas y que podría haber dado mucho más de sí, podría haber mostrado una madurez de la que carece.
Aun asi, ¿por qué a ha suscitado reacciones tan enfrentadas el film? ¿Por qué o se detesta o te encanta? (y yo en el punto medio, que es donde está la virtud) Porque es una película muy personal, y en esto me recuerda a mí misma cuando escribo. Lo que yo voy dejando en mis escritos, como rastros en un camino de nieve, a mí me emociona y al resto le gusta o le deja frío, según lo que comparten y lo que no conmigo. Pues en este caso algo parecido.
Tengo la sensación de que me pasará lo mismo con Mapa que con otras como Brokeback Mountain. Que la veré la segunda vez y me gustará más, y la entenderé mejor. Mientras, aquí termina mi kilométrica crónica. ^^

