jueves 23 de abril de 2009

Astenia en un 23 de abril

O al menos pienso yo que se trata de eso (de astenia, digo). Si no, no se me ocurre justificante para este cansancio que me hace bostezar, me cierra los ojos y me dobla las piernas hoy. Salgo de casa temprano, vuelvo para comer y poco más y ya no vuelven a verme el pelo (despeinado, que en el fondo es como más me gusta) hasta por la noche. Bueno, pensándolo bien, quizá haya más causas aparte de la astenia susodicha.

Y sin embargo, es curioso, no me estoy quejando para nada. Se acerca lentamente el final de curso, pero no he soñado mucho que se diga con el verano, aunque Escocia nos espere (suponemos). Este año, la universidad y el pack de circunstancias que lleva de regalo me han engullido en sus enormes fauces. Me encuentro con uno de mis viejos sueños de niña rara cumplidos: tener más amigos y caras conocidas de las que pueda tratar (aunque yo me las apaño muy bien a este último respecto). Me veo crecer, ahora sí, y eso es muy doloroso para los que estamos enfermos del síndrome de Peter. Pero podría decirse que a veces me sorprendo contemplando con curiosidad a esa persona que se define, que ha superado algunos fallos y se empeña en otros (sin olvidarnos de los nuevos); que también ha reunido un reducido conjunto de virtudes o, al menos, buenas intenciones. Esa soy yo. Me gustaría prolongarme en el tema, pero sigo pensando que da para una novela, así que tendremos que esperar.

¡En fin! Cómo me va irme por las ramas. Hoy es 23 de abril y, por tanto, Día del Libro, así que sigue la fiesta, se continúa leyendo poesía y además se regalan claveles (aunque a mí, como he tenido que ir a buscar Muerte de una heroína roja a la Picasso, sólo me han dado el descuento). Sin embargo, el momento estrella ha sido nuestra clase de Literatura China de hoy: a golpe de Feliz Día del Libro, la profesora nos ha ido regalando a cada cual un cuadernito con unas cuantas poesías chinas, varias de las cuales, dicho sea de paso, hemos comentado hasta la saciedad. Una clase curiosa la de Literatura. Tanto el programa como la profesora son una pasada, pero las horas (de 20 a 22) son nefastas y aun así la gente no suele saltarse las clases. Por algo será, aunque a veces me entre el sueño.

Ayer fue, tal y como os anunciaba en la entrada anterior, el recital poético En Lengua Ajena, y haciendo caso a las señales del cielo que también os comentaba, fui a ver qué tenían que contar todos esos compañeros de carrera. Resultó ser mucho, por más que la acústica fuese muy mala y el camino acabe de comenzar. Puedo aseguraros que sentí verdadero orgullo de facultad, no sé; es uno de esos momentos en los que gusta pensar Traducción rules. Juventud rules, de todos modos. Porque éramos gente joven los que estábamos ahí, sentados, de pie o como fuera, de principio a fin; y eran jóvenes también los que estaban leyendo, micrófono en mano, con un puñado de iniciativa y ganas de hace las cosas bien. Para que luego digan. En fin, los adultos no eran los protagonistas de la que se lió parda ayer. Un puntazo lo de las poesías en todos los idiomas, una sorpresa las voces de algunos, el broche perfecto lo de Cortázar y, al final y por sorpresa (y amabilidad del presentador del evento, que tiene una labia que es demasié), un placer conoceros a todos. Estaré encantada de poder colaborar en la siguiente, como ya dije.

Son días muy acelerados, entre la agenda cultural, los amigos, las traducciones (acaban de confirmarme mi segundo encargo ajeno a la facultad; por algo se empieza) y el largo etc. Pero ni se me ocurriría decir que no son felices.

P.D Sin duda bajo el influjo de ayer, me puse a escribir otra de mis poesías esporádicas y zarrapastrosas en la primera cuartilla que encontré, con el Pilot 0.7 que consumo en cantidades industriales para Chino 1/2/3/4 y que se ha hecho ya mi favorito, por su tinta fluida y negra. Me gustaría ponerlo aquí, pero esta vez está inspirado en hechos reales y una tiene su intimidad.

P.D 2 Me vuelve a doler la cabeza. >.<



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