domingo 31 de mayo de 2009

A propósito de los veinte

A mediados de abril Naoko cumplió veinte años. (...) No acababa de hacerme a la idea de que ella cumpliera veinte años. Me daba la impresión de que lo normal sería que, tanto ella como yo, viviéramos eternamente entre los dieciocho y diecinueve años. Después de los dieciocho, cumplir diecinueve; después de los diecinueve, cumplir otra vez dieciocho. Eso sí tendría sentido. Pero ella había cumplido veinte años. Y yo en otoño también los cumpliría. Sólo un muerto podía quedarse en los diecisiete años para siempre.

(...) -No sé por qué pero me parece estúpido cumplir veinte años -dijo Naoko-. No estoy preparada. Me siento rarísima. Parece que alguien esté empujándome por detrás.

-Yo aún tengo siete meses para ir haciéndome a la idea. -Me reí.
-¡Qué suerte! Todavia tienes diecinueve años. -Naoko sintió envidia. (...)

Tokio Blues, Haruki Murakami (que de un modo u otro lleva ya dos cumpleaños acompañándome)

Dentro de sólo unas horas, seré mayor de edad incluso en Japón.

(...) -Por cierto, ¿cuántos años tienes? -preguntó el anciano, de pie al lado de la mesa, con los brazos cruzados sobre el pecho, mirándola directamente a los ojos.
-Pues ahora tengo veinte -dijo ella.
-¿Ahora tienes veinte? -repitió el anciano. Y entrecerró los ojos como si estuviera atisbando por una rendija-. Eso de que ahora tienes veinte debe de significar que no hace mucho que los tienes, ¿verdad?
-Pues no, señor. Los acabo de cumplir. -Y, tras dudar unos instantes, añadió-: En realidad, hoy es mi cumpleaños.
-¡Ah, claro! -dijo el anciano acariciándose la barbilla como si quisiera comnvencerse de algo-. ¡Ah, claro! Ya veo. Así que hoy cumples veinte años.
Ella asintió en silencio.
-Justo hace veinte años que, en un día como hoy, tú viste la luz por primera vez.
-Pues sí, en efecto.
(...) -¡Feliz cumpleaños! -dijo el anciano-. Que tu vida sea rica y fructífera. Que ninguna sombra la empañe jamás.
(...) -Veinte años sólo se cumplen una vez en la vida. Y son algo tan valioso, jovencita, que no pueden ser reemplazados por nada. (...)

La chica del cumpleaños (del mismo de arriba, en el libro de cuentos Sauce ciego, mujer dormida)

Al principio me deprimía bastante la idea de cumplir veinte años y que la gente me mire y ya no vea a una adolescente sino a una joven, ahora que yo estoy más loca que cuando tenía quince, y no me gustaba la idea de cambiar de dígito, ya que sospecho que voy a ser de esas personas que a partir de cierta edad miran con recelo a la tarta de cumpleaños. Pero...

...qué demonios.

Sigo siendo exactamente igual que ayer. Y tengo un montón de personas que se acuerdan de mí. Y me va todo razonablemente bien. Y el camino sigue acabando de empezar. Así que, ¡feliz cumpleaños! :D

5 millones de gritos:

SemielfaMish dijo...

Holas, me aparezco por aquí para decirte: ¡felicidades!
Se echa de menos el 1 al principio de los años, pero el 2 te trae mcuhas cosas interesantes también. Espero que disfrutes los 20 ^_-

Javier Montoro dijo...

FELICIDADES...las cifras en realidad sólo son una apariencia. Te miraré con la misma expresión de decena única cuando nos crucemos por los huequecitos de Babel.

Un abrazo.

Ladynere dijo...

Japi berdey, señorita que ha cambiado su decena de años.
;)
Disfrútalos intensamente, que parece que poner el 2 delante acelera las experiencias, las juergas, los viajes, los exámenes... etc. Merecen la pena los veinte!
Besos!

Rinoa dijo...

"Sólo un muerto podía quedarse en los diecisiete años para siempre."

Me alegro de que no te hayas traumatizado demasiado :P.

Alétheia dijo...

¡Muchas gracias a todos! La versión extendida de este breve mensaje, próximamente en sus blogs, sobre todo en el de mi Mish, que no me creerá cuando le diga que tenía el pálpito de que uno de los comentarios sería suyo. :D!